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Kinesiología

Tant'amare | Artículos | Desarrollo personal, terapias naturales, ecología...

”La musculatura no solo hace mover o mantener el cuerpo sino que también es un espejo del subconsciente que nos da la posibilidad de encontrar informaciones profundas para poder liberar la autocuración... Raphael Van Assche
Explicar lo que nos sucede en el organismo puede ser muy complicado y en ocasiones imposible si no disponemos de una serie de estudios clínicos que demuestren unas constantes orgánicas o bien si no manifestamos los síntomas que acompañan a un desequilibrio en el estado de salud.

Pero nuestro cuerpo está sujeto a una lluvia incesante de estímulos externos estresantes que lo obligan a adaptarse a cada uno de ellos para poder sobrevivir; esta experiencia genera además un aprendizaje de respuestas internas al estrés.

La máxima prioridad del organismo es mantenerse vivo y en las mejores condiciones para poder ser funcional y responder de forma acorde a nuestras necesidades fisiológicas.

La capacidad de autorregulación del organismo significa equilibrar desarreglos físicos y psíquicos, superar crisis y reconducir toda situación positivamente gracias al esfuerzo propio. Las posibilidades de que dispone cada persona, ya sea en su interior como en el exterior, están dispuestas de modo diferente en cada una de ellas.

Todo esto sucede en un microuniverso muy personal que llamamos Medio Interno.

Dicho término fue introducido por Claude Bernard para identificar al líquido que baña todas las células y que posee una composición muy parecida en todos los tejidos. Este concepto va muy unido al de homeostasis, que es la tendencia del organismo a mantener constante el medio interno.

Pues todos estos mecanismos internos (sus riquezas y carencias) se reflejan en consecuencia en nuestro Macrouniverso, el cuerpo.

Vivir significa adaptarse continuamente al entorno. Para mantener el equilibrio, la salud, la vida, el ser humano debe adaptarse al medio externo. Pero para ello, los mecanismos implicados en mantener el orden del medio interno han de funcionar correctamente.

Saber lo que nos duele o molesta es fácil, pero no lo es tanto si queremos identificar plenamente aquello que genera cambios desgastantes en nuestro organismo y que no hemos logrado categorizar como señal de alerta, porque lo hemos compensado de alguna manera para resguardar esa homeostasis de nuestro medio interno.

La Kinesiología trata de cómo entablar un dialogo con el organismo y sus respuestas a todo tipo de cambios en su medio interno que lo obliguen a modificar o alterar sus funciones en el cuerpo.

Esta técnica se basa en el aprendizaje y aplicación de pruebas de valoración de la respuesta muscular a estímulos externos. Todo nuestro organismo se refleja en nuestra estructura y sus relaciones fisiológicas van mucho más allá de ser sólo ”parte de un mismo cuerpo”.

A través de la valoración de un músculo en kinesiología podemos comprender la realidad de ese organismo a nivel estructural, químico y emocional que son tres factores que siempre estarán presentes en la conservación de nuestra salud.

Las bases neurofisiológicas se establecen desde la capacidad del organismo a reaccionar a los diferentes estímulos que recibe su medio interno con adaptaciones. Adaptarse al medio en el que vivimos es la garantía de salud.

La respuesta al medio es distinta en cada persona. Lo que distingue y caracteriza la vida y el ser vivo es la facultad de adaptación al cambio.

El organismo trata de mantener día a día y etapa vital a etapa vital este equilibrio; cuando es incapaz de conservar su integridad y descuida este trabajo de mantenimiento, la enfermedad se instala allí. La enfermedad se puede entender como un desequilibrio o falta de autorregulación o de adaptación a todos los niveles.

Todo en nuestro cuerpo y en similitud en el universo mismo está en constante movimiento; Todo se mueve de una forma u otra, con una intención u otra, con una fuerza u otra y en nuestro cuerpo sucede lo mismo en todos sus campos.

A nivel estructural somos una sincronía perfecta de tensión y distensión muscular que nos permite la vida propia, si no hubiera este equilibrio no podríamos movernos, desplazarnos, etc..

A nivel químico todas las variabilidades de la naturaleza de los elementos que conforman nuestro cuerpo o del medio interno en el que viven generan movimientos, cambios, reacciones diversas que aunque no se ven a simple vista son en gran medida responsables de cómo serán nuestras respuestas

Las emociones también generan movimientos y cambios internos que si no son llevados por sus cauces correctos, por ejemplo, al reprimir una emoción o sentimiento; generan bloqueos y cambios reales sobre nuestro organismo que lo pueden conducir a una enfermedad.

La kinesiología en sí nos ayuda a reconocer esas respuestas de nuestro medio interno y a liberar su estados compensatorios que están favoreciendo, no solo un desequilibrio inicial del medio interno sino que además son la base sobre la que se está cimentando una enfermedad.

Roberto Martz Vimbert - Profesor de Kinesiología